KURIOSOS
"La ignorancia afirma o niega rotundamente; la Ciencia duda."

¿Qué es el reloj biológico?

Por: Ruth Lelyen
¿Has notado alguna vez que a algunas personas les resulta difícil levantarse temprano para cumplir sus responsabilidades, mientras que a la hora de dormir permanecen mucho rato en vela esforzándose por conciliar el sueño? Hay gente a la que le sucede absolutamente lo contrario: no logran dormir de día y llegada la noche los rinde el cansancio. Es como si hubiera un reloj que estuviera marcando cuándo realizar cada actividad.
Popularmente se han hecho clasificaciones de las personas a partir de este reloj. Se dice que son alondras quienes tienen el ritmo de descanso nocturno y rinden lo máximo durante el día; los que necesitan dormir de día y realizan sus mayores logros en el horario de la noche y madrugada son llamados lechuzas, una metáfora relativa a los hábitos de dichos animales.
Por increíble que parezca, los seres vivos traemos incorporado una especie de cronómetro que indica las distintas tareas del organismo. En este sentido podemos decir que tenemos una organización interior. En el caso de los humanos, debido a nuestra conciencia, existe la posibilidad de ajustar ese reloj biológico para lograr optimizar el rendimiento físico y mental.
Al parecer, dichos relojes son resultado de la evolución. En dependencia de las condiciones ambientales, los animales y plantas que tuvieron determinadas mutaciones desarrollaron horarios vitales que los salvarían de depredadores u otras amenazas de la realidad. El fenómeno terminó ayudando a preservar cada especie.
Los humanos hemos utilizado ciclos diarios y mensuales para desarrollar nuestras vidas. Por razones funcionales comemos a horas exactas, nuestros jugos gástricos fluyen en momentos fijos con un tiempo de digestión también limitado. Nuestros relojes internos incluso reducen la orina cuando estamos en el proceso del sueño.
El reloj biológico del hombre está expuesto diariamente a la presión social. Los moldes que los humanos han implementado se ajustan a una dinámica general, así pues no siempre se corresponde el ritmo interior con el que está dictando nuestro medio. Muchas personas terminan estresadas pues las exigencias del entorno entran en conflicto con las demandas del organismo.
Lógicamente, la solución a esta problemática es un proceso mutuo. Ambos niveles, la sociedad y el individuo, deben tener la flexibilidad suficiente para hacer modificaciones de modo que finalmente todo el sistema pueda funcionar. En cualquier caso es importante conocer que hay ciertos valores que definen el ritmo de nuestro funcionamiento biológico.