KURIOSOS
"La ignorancia afirma o niega rotundamente; la Ciencia duda."

¿Son las lunas esenciales para la vida planetaria?

La luna sin dudas es un astro importante. Estamos acostumbrados a verla en el cielo nocturno cada noche acompañando a las estrellas. Sabemos que ejerce una influencia en el planeta de la que depende el clima y por tanto la existencia de sus organismos. Este hecho da lugar a una pregunta interesante: ¿es absolutamente necesario que un planeta tenga luna para que en él pueda desarrollarse vida compleja?
Durante mucho tiempo los científicos no han vacilado al afirmar que un planeta terrestre necesita de su luna para estabilizar sus condiciones climáticas, pues sin ella se producirían interferencias gravitacionales de otros planetas aledaños que provocarían distorsiones en su eje. Que la luna gire de manera estable en derredor contrarresta dichas perturbaciones y permite que la Tierra tenga un ángulo constante respecto al plano de su órbita solar.
Marte tiene dos lunas pequeñas y ha sufrido fuertes desviaciones en su inclinación axial. La inferencia inmediata es que las lunas de cualquier posible planeta habitable necesitan tener un tamaño relativo para que no se produzcan cambios atmosféricos y se desarrolle la vida avanzada. La baja probabilidad de que existan lunas de grandes dimensiones hacía pensar entonces que habría pocas posibilidades de hallar planetas con condiciones similares a las nuestras.
Pero como ocurre siempre con la ciencia, a la puerta espera un descubrimiento que rompe con la hipótesis inicial. He aquí que los astrofísicos, mediante modelos computacionales, simularon planetas con lunas menores que la terrestre, y los resultados no se muestran tan desalentadores como cabría esperar. Por el contrario, las consecuencias del fenómeno se producirían en un tiempo enorme ―billones de años―, el necesario para que se desarrollase un largo proceso evolutivo.
El hallazgo abre más interrogantes que deberán ser aclaradas con nuevas evidencias; sin embargo, resulta de mucha importancia para todas las misiones que actualmente realizan estudios sobre planetas extrasolares, en cuyos espacios pudieran desarrollarse organismos vivos de gran complejidad, incluso si sus lunas no tuvieran tamaños significativos como el de la hermosa luna de la Tierra.